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La legalización de las drogas: el enemigo del narcotráfico

28 DE MARZO | DIARIO EL CRONISTA

En las últimas semanas se ha vuelto a instalar en la agenda pública el debate sobre cuáles son las mejoras herramientas para enfrentar el flagelo del narcotráfico en nuestro país. Esta discusión traspasa las fronteras, ya que es un problema de carácter global.

En la Argentina, las normas que ha dictado el Congreso de la Nación en materia de lavado de divisas, financiamiento del terrorismo, y la adecuación del sistema financiero argentino acordado en GAFI, son claros ejemplos de medidas que van contra el desarrollo del narcotráfico, todas ellas impulsadas desde el Poder Ejecutivo nacional.

Es necesario resaltar que hoy casi el 90% del espacio aéreo argentino está radarizado, cuando en el 2004 la cobertura sólo alcanzaba el 12%. Esto es mérito de la actual gestión, que lanzó el programa Sinvica (Sistema Nacional de Vigilancia y Control Aeroespacial), el cual permitió avanzar en la radarización nacional a través de un contrato entre Defensa y la empresa estatal INVAP. Sin embargo, en materia de espacio aéreo, es imperioso avanzar definitivamente en la sanción de una ley de derribo, como han hecho Brasil, Perú, Colombia y Venezuela, entre otros.

La prohibición de ciertas drogas es la que generó este negocio. Y es ésta la discusión que hay que dar en el Parlamento, en la opinión pública y en los medios de comunicación. Cuando las drogas están permitidas, dejan de ser negocio. Llegamos a un nivel de fricción tan grande, que es comparable con la Ley Seca en los años 20 y 30 en los Estados Unidos: corrupción, crimen y prohibición.

El ‘poder paralelo‘ que intenta ejercer el narcotráfico debe ser enfrentado con decisión y firmeza si se quiere preservar a largo plazo la soberanía del Estado sobre su territorio y las libertades individuales de los ciudadanos.

Por eso es necesario discutir la legalización en todas sus fases, y atacar este mercado que poseen los capos narcos.

Es clave quitarles la distribución y la producción a los criminales y pasarla a laboratorios y agricultores, para luego hacer grandes campañas publicitarias dirigidas para hacer la misma tarea que se ha hecho con el cigarrillo y el alcohol.

La propuesta esencial consiste en separar el tema de salud al de la violencia y la criminalidad, y de esa manera copiar el modelo que se llevó a cabo en Chicago en las décadas de 1920 y 1930, donde la única forma de acabar con los narcos, los padrinos y matanzas, fue aceptando el consumo de alcohol y dejando la responsabilidad en quien lo consume.

En los Estados Unidos, específicamente en los estados de Washington y de Colorado, ya se han aprobado leyes que permiten la apertura de coffee shops, donde los consumidores mayores a 21 años podrán adquirir hasta 28 gramos de marihuana por ves de forma legal. El presidente de Uruguay, José Mujica, acaba de legalizar la producción y venta de marihuana.

Pareciera que el debate de la legalización ha empezado a formar parte de las agendas de los estados. En buena hora. Cuando el uso de los estupefacientes se sistematice y se le genere un marco legal acorde con los intereses de la sociedad, como ocurre con el alcohol y el tabaco, será el paso final para terminar con este multimillonario negocio. Argentina debe ser un líder regional en esta discusión.

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